Breve historia de mi vocación

Desde pequeña, quise ser profesora. Mi hermana es quien más ha sufrido mi vocación en su propia piel. Cuando terminé la carrera, hice un grado superior para trabajar con niños y adolescentes pero no me terminaba de llenar, sentí que algo me faltaba, efectivamente, el máster en educación. ahora, a día de hoy, cuando mi periodo de prácticas está terminando, con lágrimas en los ojos, puedo decir que esos 57 niños de 2º de la ESO y los 26 de 1º ESO me han hecho ver que mi futuro está completamente en la docencia, que gracias a ellos he conseguido superarme día a día, aprender y enseñarles, resolverles dudas inexplicables, ignorarles preguntas y reírme con ellos a carcajadas. Porque en la docencia, hay tiempo  para todo, y una clase de geografía e historia no es solo explicar contenido teórico ni fórmulas para las pirámides de población o realizar mapas no, es hacer labor de psicólogo, saber escucharles, entenderlos, explicarlos, y que vean en el docente alguien en quien tener un referente, pues te pueden contar cosas que no se atrevan a hacerlo a otras personas y hay que saber como lidiar con ellos.
Espero, que donde termine un periodo de prácticas, comience otro de interina/funcionaria, pues nada me haría más feliz, compartir historias en este blog, batallas, trabajos que me han dejado realmente asombrada, preguntas, etc.
No tengo nada más que decir,
atte., una docente en prácticas (todavía).

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